Sí señor, como si de circo se tratara, la S.I.C.A.R. (Santa Iglesia Católica Apostólica Romana) cumple con el “más difícil todavía”. Y tenemos que admitir que, nos guste o no, estos sicarios son persistentes y no se rinden fácilmente.
Su sueño de ganar el paraíso, lo aparcan, ya saben lo fácil que es pecar y luego confesarse y arrepentirse, vamos lo del borrón y cuenta nueva. Ellos van a lo que de verdad les preocupa, el poder terrena

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