Hay días de esos en que no se cabe en ninguna parte, que el mundo de tan grande te queda pequeño y te asfixia, que el oxígeno no es suficiente, que aseguras que Dios no existe, que juras y perjuras que el Universo te observa como quien ve una mosca pasar.
Y nada pasa, y caes en la desesperación… si ya sé, la soledad puede ser bien chucha, juega con tus sentidos, con tus percepciones y de repente dices “pero a la primera persona que veng

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