Con seguridad las pasadas Navidades os habrán regalado objetos dignos de convertir en arma arrojadiza. No os preocupéis: antes de ejecutar el cruel veredicto os ruego tener en cuenta no tanto el regalo en sí, sino la persona que lo hizo. Y para decidir qué hacer con ese jersey de reno o ese adorno con luces y sonido, os propongo leer esta historia -previsible y moralista- pero tierna y entretenida.
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar