En los parterres de la plaza han reventado las campanillas sembradas en abril, blancas, exuberantes, descontroladas; llenando cada átomo de tierra, creciendo, asfixiando, plagándolo todo como una mala yerba. Hay algún tipo de belleza, y sobre todo, una supuesta bondad cubierta con piel de cordero o con blanco de campanilla, que en cuanto asoma la patita, nos sorprende por su capacidad de pudrirlo todo hasta la naus
Adalberto y Raimundo entre flores de campanilla
9 meses · Escrita desde tomelloso, España · Comparte:
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