Adios Macuro, Adios
Llegar a Macuro siempre era una travesía. Una vez que se pasan los ranchitos sin agua que venden empanadas en El Palito, se esquiva a los siempre mal estacionados adoradores del colesterol y la hepatitis, se enfila hacia Puerto Cabello y se cruza donde se ve la tolva gigante de una cementera a la orilla del mar. Allí terminan juntas, tanto la vía asfaltada como la vía reconocida por todo... —
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar
RSS