Por lo visto una mujer con problemas mentales ayer llegó a alcanzar al mismísimo Papa y agarrarle "los cortinajes" antes de tirarle al suelo, llevándose de paso a un cardenal que salió peor parado (¡fractura de fémur!) que los otros dos protagonistas.
Unas semanas antes, otro perturbado mental, dicen, se saltó la seguridad que rodea al presidente Berlusconi y llegó a agredirle con un souvenir en plena obra de arte de la cirugía

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