Es paradójico: gracias a Internet puedes patearte virtualmente el mundo entero, conocer gente de cualquier país, ver imágenes y videos de lugares muy distantes… Y mientras navegas, al mismo tiempo, puedes aislarte del resto del mundo, del mundo real que tienes a tu alrededor…
Pero esto ya es el colmo: ¿quieres aislarte de verdad? pues te creas una salita para encerrarte con tu “ordenata”, ideal para gente poco s

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