Al otro lado del espejo había un mundo maravilloso en el que me sentía feliz, no había tristezas, simplemente las cosas pasaban porque tenían que pasar; las personas iban y venían, algunas se quedaban un tiempo y otras desaparecían sin darme cuenta; tenía lo que necesitaba para vivir y sabía dónde estaba el límite de las cosas y de las personas, sabía lo que podía esperar de cada una y, sobre todo, lo que podía esperar de
Al otro lado del espejo
3 meses · Escrita desde zaragoza, España · Comparte:
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De Pilar Lachén
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