La verdad es que no he seguido esto del caso Gürtel como hubiera debido. Es cierto que gané dos Pullitzer y un Oscar por desentrañar complejas tramas de corrupción política, como el Watergate, los GAL y el vídeo de Pedro Jota, pero este humilde reportero que soy yo hablando en tercera persona, estaba ya cansado de intrigas y amenazas.
Sin embargo, he de confesar que me llamó la atención ver cómo el propio yerno

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