Abrieron una segunda botella de vino y brindaron una vez más por la amistad, por el chocolate, por los hombres, incluso por los que decidieron apearse a medio camino.
Durante unas cuantas copas fueron diez años más jóvenes, sin hijas, sin deudas, con todos los sueños por estrenar y una vida brillante susurrándoles promesas esquivas.

Entrar