Abrí mis ojos y ya no estabas, pasaban los fríos días sin encontrar la calidez de tu presencia, día a día mi compañía fue tu cruel ausencia, busqué refugio en nuestras melodías pero ellas no saciaron mi sed de amarte, me sumergí en la magia de nuestros poemas pero ellos fueron puñales en mi corazón, quise saborear la dulzura de tus palabras pero se convirtieron en la amargura de mis sueños, buscar con locura tu presencia fue despertar a tu
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