Esperar. Tergiversar la nada. No se me ocurre qué más hacer. Salgo al balcón a fumar. El callejón parece un decorado barato. Es tan estrecho que si estiro el brazo casi puedo tocar el edificio de enfrente. Una farola basta para iluminarlo. Huele a orines y a comida china. Doy una calada, suelto el humo y miro hacia arriba. Veo una banda de cielo amoratado. A la izquierda la plaza comienza a relajarse. Algún taxi que pasa, grupos que se disuelv
Ampliación
1 año · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:

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