Aunque el camino sea estrecho, el polvo se pegue al cuerpo, aunque los vientos me arrastren sigo mi senda sin lastre. Andar como un vagabundo sin rumbo fijo, sin meta, a vueltas de veleta, al soplo del viento, al azar, el caso es andar.
No me propongo destinos, no quito puestos a nadie porque mi puesto es el aire como el olor del buen vino. Sabiendo que nunca es tarde, mi pie siempre en el es

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