Anoche te engañé. Sin embargo, no siento nada, ni culpa; sólo estoy desvelada y cansada. Esta mañana quise lavar mis culpas con el agua, pero es bien sabido que el agua no lava la traición.
La otra persona con la que te engañé no es nadie importante para mí, tal vez jamás vuelva a verlo, él no proporcionó nada a mi espíritu; ni amor, ni consuelo, mucho menos mi venganza. Sólo quería saber qué se siente ser el victimario y no la víctima.

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