Con la que cae fuera, editar fanzines pasa de ser un suicidio económico a una temeridad de proporciones gigantescas. Sea como fuere aquí seguimos. Y con nosotros continúan en activo un buen montón de valientes que se dejan la piel y el maltrecho bolsillo en una quijotada como ésta de editar fanzines. Por eso hay que apoyar a los valientes y nada mejor que haciéndolo por todo lo alto.
Hace unos meses comentaba en el blog la aparición de u

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