Tengo que confesar algo: he sucumbido al colecho. Y no, no es una práctica sexual novedosa (más quisiera yo) sino el hábito de dormir en la misma cama con el bebé, o el bebé en la misma cama que lo que queda de sus padres. Práctica denostada por unos como el inicio de la ‘malcrianza’ y elogiada por otros como la forma más natural de sobrevivir a la lactancia nocturna. Yo, la verdad, no tengo una opinión muy formada al respecto (en mi estado actua
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar