Algo me pasa a mí con los apretones de manos. Me sacan de quicio. Nunca hay uno perfecto. Por lo general es una medición de fuerzas entre dos personas: hay una pequeña lucha de poder entre quien tiende una mano desprevenida y quien la blande seguro, como si se dispusiera a triturar incluso a una mano del mismo calibre.
Hay manazas que se vienen encima de las nuestras abarcándolas. De pronto ahí tenemos nuestra manito metida en una esp

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