Estuvieron jugueteando, durante años, a hacerse creer que se engañaban. Sumamente desorientados, ambos, y sin intención alguna, le dieron un aparentemente inadvertido empujón a ese entretenimiento de manipulación mental. Provocaron, a quienes les conocían, la enorme confusión generadora, a lo largo desos años, de una falta total de seguridad a la hora de saber si estaban haciendo bien, onó, cerrando aquel par de ataúdes.
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