Un fotógrafo de Ekaterimburgo, Rusia, tiene como afición crear objetos y animales -entre otras cosas- quemando cerillas. Tonos amarillentos, rojizos, grisáceos y negros; el fuego y el humo le inspiran para inventar nuevas historias, de los árboles de abeto de Año Nuevo a los animales e insectos.

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