Como bien sabéis quienes leéis este blog con asiduidad, soy sevillista desde que tengo uso de razón. Qué le vamos a hacer, nadie es perfecto. Aunque yo me siento bastante orgulloso de pertenecer a una afición grande y noble como pocas en el fútbol español.
El caso es que mi buen amigo Txema Marín, uno de los miembros del

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