Es increíble la capacidad que tiene de sorprendernos Berlusconi. Juega con el pueblo italiano como quiere, donde quiere y cuando quiere. Y ahí está, ganando de calle y sin pestañear.
El último episodio es ver como juega con algo que tendría que ser serio: “Las elecciones europeas”. Ávido de triunfos y con un ego agrandado por sus continuos éxitos electorales y por las constantes gracietas que son reídas por muchos de sus compatriotas.

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