“Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos”. Pero ella replicó: “Tienes razón, Señor; pero también los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. El le contestó: “Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija”. (Mc 7,24-30)
De cuando en vez, también a Jesús le meten gol y de

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