Estamos en el sofá, viendo Man on wire, y R comienza a masturbarse. Lleva ya un rato con la mano escondida dentro del pantalón, tocándose. Es un gesto que repite con frecuencia. Ahora ha deslizado su otra mano y la manta que nos cubre sube y baja, breve y despacio, como la respiración de un roedor dormido. R siempre usa las dos manos. Una para abrirse los labios, la otra para acariciarse. Aparta con
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Me asomo por aqui para avisarles de que ha comenzado la terc...
Me asomo por aqui para avisarles de que ha comenzado la tercera temporada de Pura Coincidencia, mi columna semanal para Libro de Notas. La primera entrega es Cada mañana trae verbos irregulares. —

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