Entre los jóvenes que son ambiciosos y trepas, subyacen deseos de llegar a ser personajes con fama, poder y dinero. Hoy, si los muchachos codiciosos conocieran a Calatrava, sin duda, querrían ser como él.
No pongo en duda la obra de Calatrava, me gusta como arquitecto. Lo que pongo en duda es la “no obra”. Porque Calatrava curiosamente se ha dedicado, últimamente, a cobrar sin construir sus obras. Cantidades nada desdeñables sólo por p

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