Este cardenal, hoy prefecto de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos –vaya nombrecito— y ex-obispo de la diócesis de Toledo, es una joyita de la administración.
Conocido como uno de los mayores instigador contra el gobierno desde la Conferencia Episcopal Española, dentro de la Iglesia le deben conocer como el “obispo de la Alcancía Rota”. Allá por donde ha pasado.

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