Sr. D. Fabián: He leído con detenimiento la proclama de varios sacerdotes de EE. UU. proponiendo una reacción a los desvaríos de M. Fellay y sus adláteres, pero me ha causado una gran tristeza el observar que en la tesitura actual, la de 2012, con una posición totalmente descontextualizada en el tiempo, ya que la oportunidad de la consagración de Rusia caducó precisamente con la pr

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