A los niños, poco les basta para ser felices, recuerdo cuando era niña y se rompió el cochecito de muñecas e hice una cuna para mi muñeca en una caja de zapatos.
Fue una cuna estupenda y me divertí tanto haciéndola como jugando con ella. Si quería que se convirtiera en un coche de muñecas ponía la caja sobre una silla de playa de tijera y la paseaba por toda la casa.

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