Berlusconi, finalmente, ha dimitido. Italia ha estallado en un júbilo unánime. Incluso seguidores del partido de Il Cavaliere han respirado. La mayoría seguirá votando a la derecha, pero Berlusconi es agua pasada.
Cayó devorado por sus propios amos, Los Mercados. Silvio, intentó no obedecer a los Mercados, y estos le han cesado. Sin contemplaciones.

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