Chau Lucio, por suerte fui un desobediente
El domingo 21 de junio, llegando el invierno se fue Lucio Cerdá. De repente mi casa y mis cosas empezaron a llenarse de una tristeza extraña. No fuimos amigos, en el sentido más llano de la palabra. Pero me alegro de haberlo conocido. Tuvimos un par de intercambios de esos que tallan marca y hacen que uno sienta la pérdida como propia. Vaya uno a saber qué carambolas y cuántas resonacias... —
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