Lo bueno de tener varios hijos es que puedes empezar a establecer patrones de comportamiento: los flacos y morenos, como el mayor, me salen llorones, mientras que los gorditos y rubios, como el segundo, son más tranquilos. En mi caso se repite esta secuencia: flaco y moreno llorón-rubiogordotranquilo-flacamorenallorona. Una pena que justo el repetido sea el llorón… Y es que mucho me temo que la niña, con su mes y una semana, ya no es la que era
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