Sólo he aprendido dos cosas en los últimos años: una es que realmente no sabemos nada de nada. Y dos, que en cuestión de hombres una jamás deja de aprender: desde el primero, hasta el último.
Pero si existen cinco especímenes atesorables y los encontramos en la vida, aunque sea nada más conociéndolos de refilón, ya nos damos por vencedoras.

Entrar