Con el sólo hecho de pensar en tener que hacerme cargo de mi realidad a la que generalmente le rehuyo, me dan ganas de lanzar un terrible bostezo sólo comparado con uno de esos de los leones africanos de amplias fauces.
He comenzado el año con muchos proyectitos en la cabeza y la verdad no sé aún cómo sacarlos de ahí, eso de la autodisciplina no es muy mi fuerte que digamos, pero dado que se trata de mi propia vida alguien lo tiene que

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