El cocinero que no podía dormir y su persistente aprendiz de...
A Bill Buford Mi novia está enferma. Tiene fiebre, escalofríos y siente que la cabeza le va a estallar. Son las seis y treinta de la tarde y yo debería salir para el restaurante. Mi novia me dice que vaya, que no me preocupe, pero una parte de ella, una parte a la que suelo hacer caso, me pide a gritos que me quede a cuidarla. Lo pienso por un momento, pero decido ir al restaurante. Es v... —
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