El día en que sentí verguenza de ser español
2 meses · Escrita desde El Pedernoso, España · Comparte:
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#1 Diana Martin
Es lamentable, qué pensaríamos si al llegar a Argentina a conocer el país nos dijeran que no podemos entrar porque nuestro objetivo en realidad no es el turismo, clamaríamos al cielo. En Europa se quitan fronteras y por otro lado se ponen muros, desconozco cuál es la mejor solución, pero los gobernantes deberían dar una vuelta al asunto.
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#2 Jacinto Lajas Portillo
Ya sucede, Diana. No sé si en Argentina, pero creo que sí en Brasil o Venezuela. En Brasil parece que como respuesta a nuestras devoluciones y en Venezuela me dicen que empezaron ellos y respondemos nosotros. Como sea, todo esto es una sinrazón que no beneficia a nadie y que, como bien dices, deberían parar los gobernantes.
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#3 José Antonio Rodríguez Rodríguez
¿Cumplían tus familiares todos los requisitos necesarios para entrar en territorio español?, ¿cuál fue el motivo alegado para inadmitirlos?
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#5 Puri Casterà
no creo que sea una práctica habitual. Algo debía pasar porque sino no se entiende
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#6 Jacinto Lajas Portillo
Sí, José Antonio, los cumplían. Hasta el propio abogado de oficio que acude para estar presente cuando les notifican finalmente la devolución -que por otra parte sólo hace eso, acto de presencia para cubrir el expediente- les tuvo que reconocer que los cumplían y que el ser devueltas era simplemente porque la policía así lo había decidido, sin más.
En su caso, hasta que no hable con ellas, no sé el motivo específico, pues la policía no nos lo quiso precisar -a quienes las esperábamos- en ningún momento. Sólo nos decían cosas como "algún requisito les faltará", pero si preguntábamos que cuál concretamente no obteníamos respuesta. Supongo que porque por lo que les decíamos comprendían que sabíamos perfectamente que eso era mentira.
Gracias, Alberto, sí que es triste.
Sí, Puri, es una práctica habitual, sistemática. Cada día pasan por eso decenas de personas de países latinoamericanos -creo que con Brasil, Argentina y Venezuela a la cabeza, pero también de otros países- que aún cumpliendo los requisitos -factura de hotel, dinero suficiente, documentación en regla...- son retenidos y devueltos.
La excusa más socorrida -y con esto creo que contesto en parte a José Antonio- es la del dinero. Por ley hay establecida una cantidad mínima necesaria para pasar, pero la policía hace las cuentas que le da la gana en cada caso buscando una justificación para la devolución.
Y a quien alega que además del dinero en metálico lleva su tarjeta de crédito le pueden pedir que enseñe el extracto con el estado de su cuenta bancaria -como si viajáramos con él en el bolsillo habitualmente. Hay quienes ante esto han respondido que lo podrían mostrar si le dejan entrar en Internet, o accediendo a un cajero automático para demostrar que tienen dinero. Pero se les niega cualquiera de esas vías.
En definitiva, una vez que los funcionarios han decidido devolver a alguien sólo buscan el camino hacia la excusa para hacerlo, por peregrina que ésta sea. Lo que menos les importa es la ley. Y no digamos ya los derechos más básicos que pueda tener el viajero.
Es triste y vergonzante, pero así están las cosas. Yo soy de los que hasta el pasado sábado vivía ignorante de esta realidad, y no sé si me la hubiera creído si me la cuentan tal y como es. Pero después de vivirla en primera persona e informarme un poco más a fondo sé que mi caso no fue algo extraordinario, sino parte de una práctica habitual.
Un saludo a todos.
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#7 jesus asumague
de ser español nunka tenes ke tener verguenza!vergueza tenes ke tener de ver al presidente ke tenemos vayay mierda presidente!!
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#8 Ignacio Carrera González
Una pena, de verdad. Creo que yo también me avergonzaría de ser español.
Además, mi novia es mexicana, y si deseo que venga a vivir aquí en España y la tratan de igual manera (o peor) que a todas esas personas, entonces no me avergonzaría, sino que renegaría de mis orígenes ibéricos.
Odio la violencia, pero lanzemos tomates a las personas que no cumplen la Constitución ni los Derechos Humanos (y que deberían cumplir como agentes de la ley).

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