Hablando Solo (3)
(Fuente de la Imagen) (Capítulo Anterior) El rugido de los buses rasguña las tinieblas. Deben ser las cinco de la mañana, piensas al tiempo que tus dedos se hunden en la manigua de cabellos de Juana. Sientes la felicidad jugueteando en la boca del estómago. La esquiva felicidad, murmuras. En las infinitas noches del ejército barajaste todos los escenarios que harían posible el arribo de... —
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.

Entrar
RSS