La soledad es una etiqueta – Relato.
-¿Puedo sentarme? -Claro, como no. “Ya podría sentarse otra”, pensó Jules echando un vistazo a la discoteca. En ella abundaban las mujeres, aparentemente más atractivas que aquella que acababa de tocarle en suerte. -¿Cómo te llamas? -preguntó ella-. -Jules -respondió él dando un generoso trago a su vaso de whisky. “Lo voy a necesitar”-. -Yo Maggy. Sentado uno frente a otro, rodeando la d... —
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