Durante el periodo de entreguerras, en algunos pueblos de la región de Tiszazug y, concretamente, en Nagyrév, un pueblo agrícola húngaro, a unos cien kilómetros de Budapest, proliferó una comunidad de asesinas que acabaron con la vida de unas trescientas personas, que, por distintos motivos, consideraron “molestas”.
Todo comenzó al inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos hombres de la regió

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