Los pequeños cuadros son ideales para las zonas de transición entre puertas y ventanas. Alineados, visten espacios que suelen dejarse vacíos, y llaman poderosamente la atención.
Los lienzos sin marco lucen mejor apoyados contra un espejo, una pared o contra los lomos de un librero. Un toque desinhibido que da frescura hasta al espacio más sobrio, y

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