Muchas veces a la hora de comenzar un proyecto web, nuestro cliente nos pide que el sitio tenga cosas que sabemos (en el fondo) que no deberían ir allí.
Sitios repletos de animaciones Flash, errores comunes de usabilidad que dañan el atractivo visual, música de fondo… ¡Una pesadilla! Pero ¿Cómo decirle al cliente que está equivocado?

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