Niegas vivamente la existencia de miles de dioses adorados por otras religiones, pero te invade la ira cuando alguien niega la existencia del tuyo.
Te sientes insultado y “deshumanizado” cuando los científicos dicen que los humanos evolucionaron a partir de otras formas de vida, pero no tienes ningún problema con la afirmación de que fuimos creados con barro.

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