Todo empezó con un riff. Nada complicado, uno sencillito A-A-F-G-A. Repetido hasta la saciedad en los 70 por gente como Lou Reed, Bowie o los T-Rex. Mezclado con un blues de 12 compases quedó algo peculiar. Me gustó y sabía que Eme andaba con los primeros temas de La Taberna, así que le dije “Eme, tengo un riff”, y se lo mandé. Y él, tras escucharlo (supongo…) me contestó “Eso no es un riff… eso es un tema”.
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