No hay persona más sufrida y paciente que la esposa del cazador, y discúlpeseme el machismo que rezuma la sentencia –que no es mi estilo y que tal vez, a la fecha, quede trasnochado- pero me remito a mi experiencia empírica con personas que saben de las fatigas de desplumar y desollar, descabezar y despatar, desangrar y eviscerar, todo ello en medio de acres olores, mientras de reojo se mira al congelador donde se apretujan docenas de
Coto culinario
2 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
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