Entre la escasez de pesos y la crisis de valores (y no hablo de los financieros si no de los de la gente), que parece que ya ni existen, he quedado como oveja trasquilada tras la pasada quincena, ya que ni un pelo de lana me ha quedado para siquiera cubrirme mi vulnerable pellejo.
Este mes es mi suplicio ya que me ha llegado la hora de hacer los pagos anuales; entre otros el seguro del coche, cosa que e

Entrar