Hay cosas que no tienen defensa posible. Al menos para los que creemos en los derechos humanos. Por ejemplo, la pena de muerte que todavía existe en muchos países, incluso en el que se considera el país “numberone” del mundo: USA.
Matar es un acto final, irreversible y el más cruel. Hacerlo o permitirlo desde el Estado, sea en las condiciones que sean, es de una bajeza criminal única.

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