Los resultados de las elecciones europeas en España vuelven a confirmar (una vez más), que la democracia española sufre de un grave problema: la inmortalidad de un bipartidismo decadente.
La campaña electoral se centró excesivamente en PP y PSOE, dejando nuevamente de lado a varios partidos y ninguneando al resto. Y volvió a suceder, PP y PSOE acumularon el 80% de los vot

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