El torpedeo sistemático a la descentralización es la más evidente muestra de que el actual gobierno pierde aceleradamente arraigo popular.
Ver a Aristóbulo Istúriz amenazando con desbaratar esas verdaderas instancias del poder popular es especialmente poético, ya que él mismo fue alcalde elegido por el pueblo y no por un dedo todopoderoso en la mal llamada

Entrar