Una vez, a un conocido se le olvidó el azafrán preparando un campestre arroz en paella. El resultado fue una paella aceptablemente canónica, plena de ingredientes sabrosos, suelta y bien cocida, aromática incluso y –lo que es casi imposible- en su punto exacto de sal… pero ¡BLANCA! Ninguno de los asistentes terminó su plato, cuando normalmente repetíamos de su obra hasta gozar del privilegio del “socarrat”.
De colores
2 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar