De estadísticas, premios y otras yerbas
El 17 de diciembre se cumplirán dos meses de mi primer post. Sesenta días consecutivos que transcurrieron disciplinadamente, uno tras otro, desde aquel arrebato de soberbia que me impulsó a abrir este blog. Poco tiempo, dirán algunos: probablemente tengan razón. Un bebé de dos meses, por ejemplo, no hace otra cosa que tomar la teta, dormir, mirar para todos lados sin entender un carajo, ... —
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De los vicios y la resignación
Estuve dos años sin escribir una sola frase. Ni una. No cuento, por supuesto, los correos laborales, ni los informes, ni siquiera un proyecto que llevé adelante por aquel entonces sobre un producto qu... — -
La importancia de llamarse Ernesto (esbozo de una teoría inú...
Ya hace tiempo me resigné a no tener el estilo de García Márquez, la inventiva y la erudición de Borges, la precisión de Capote. Tampoco, aunque más no fuera, la dicción gutural de las “erres” de Co... — -
Deporte de riesgo
Hace un tiempo, el cordobés José Playo contaba en su blog cómo fue que se recibió de boludo. Yo descubrí el post hace poco, durante el muestrario de Peinate a raíz de la nominación a los premios BOB’s... — -
Amantes
—Ahí están otra vez —dijo Estela. Cerré el libro y la miré. Se asomaba al ventanal que da a la calle, con una mano en la cadera para contrarrestar el peso del vientre fértil. Espiaba por detrás de... —

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