Se habla mucho de la globalización y con razón. Aquí, queramos o no, todos estamos globalizados, para bien y para mal. Es por eso que cada vez se entienden menos las medidas, leyes y demás zarandajas que se aprueban de forma localista, olvidando lo que debería ser una premisa principal, la universalidad de los principios básicos: Libertad, Justicia y Solidaridad.
Pues bien, aquel tópico hecho eslogan en los años sesenta o setenta.

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