Los que me conocen de verdad, saben la pasión que pongo en todo lo que hago. Y lo exigente que puedo llegar a ser conmigo mismo.
El mes pasado me encontré con viejos amigos que insistían en preguntarme cuál es mi motor para seguir en pie, adelante y en estas adversas situaciones. La verdad es que en ese momento no supe qué responder.

Entrar